Comienza a caérsele la piel,
se queda en huesos,
lo hiela el frío,
lo deshace el olvido.
Son pedazos de éllo que se halla en el suelo,
con moscas haciendo miseria
de su cuerpo.
La piel se le cayó de espera,
de libertad no elegida,
de azares y palabras,
se trozó de caricias
desvanecidas y raras comezones.
Se deshizo de ella. Lo abandona.
La gente lo rodea, se vuelve grito,
le talla las venas,
y se le hielan los huesos,
los huesos y el llanto
que apartó para su muerte.
¡Cómo congela el olvido!
¡Cómo deshace!
¡Cómo engaña y desnuda!
Y ella que se le va en la piel.



1 comentarios:
Muchas veces a mí también se me cae la piel de espera.
Tus textos siempre dan más y más.
Qué grato es leerte.
Publicar un comentario