Cuando despierto, pienso "qué fastidio".
Enciendo la radio y me dejo ser la inútil de siempre,
inservible mujer que en todo estorba porque en nada ayuda.
No quiero levantarme de la cama aunque mi espalda lo pida a dolor agudo,
y es cuando una insoportable náusea me enfría el sudor.
Qué fastidio es ser humano.
Qué fastidio.



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