Ésta es una tarde gris, en donde nada ocurre,
en donde sólo el llanto seco del alma se deja ver
apenas por encima de las ropas.
Tiembla el cuerpo y queda la pena de seguir
con el intento de olvidar que todo duele,
que todo se vuelve una herida de fuego.
Ese cuerpo es el que muere y se deja olvidar.
Y apenas unas gotas escurren tímidas del cielo.
Háblame desde la nada, grita lo que nunca he
de escuchar de los demás, pide que el viento
me lleve a ti y entonces estaré camino a casa.
Es mi corazón el que exige, y cuánto me pesa
cargarle la soledad a cuestas y darle de beber
sólo un poquito de mis sueños.
Sólo un poco de ellos.
Escondida bajo el mundo, bajo cada piedra
que encuentro, refugio lo que va quedando de mí.
Pero sigo pensando que el cielo algún día
se cansará de llover y me hará volar entre
sus largos brazos. Con la mirada decidida...
y tu mirada me busca escondiéndose,
mientras yo te busco mostrándome,
con el amor en los labios. Después de todo
ocurre que, sumergida en el silencio de las hojas,
paso el tiempo pensando en que algún día
habré de estar descansando mi cuerpo junto a ti.



1 comentarios:
El silencio de las hojas. Qué bonita expresión.
Y una frase para robártela: "Pero sigo pensando que el cielo algún día se cansará de llover y me hará volar entre sus largos brazos".
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