15 junio 2009

Bendición por nosotros dos


El cielo cerrado augura una lluvia y
yo con las manos vacías siento pasar
el tiempo en el que no te tengo.
Mi corazón se encaja hasta dolerme
con su alergia al destino jugador.

Mala pasada, eso es. Llueven
entonces unas gotas secas.

No nos pertenecemos aún porque
la gente nos estorba, nos cierra
el paso, se burla de ti y de mí.

Somos un par de perdidos cuya
voluntad se prueba ahora entre
melancolías y desencuentros.

Tócame la mano con tu falta.
Mi mano fría y vacía. La cierro y sé
que te tengo. La abro y te dejo volar.

Cada astro en su lugar correcto,
yo en el mío que no me correspondía
cuando lo correcto es medir un centímetro
de ti a mí. O menos, mucho menos.

Naturalmente que enmudezco. Ya sin voz
para llamarte decido mirar la lluvia y
esperar. Vas a venir, vas a amarme,
a beberme gota a gota.

Voy a sudarte y a correr por tu espalda.
Pero falta tomar camino y pedir
una bendición por nosotros dos.

1 comentarios:

Abraham Monterrosas Vigueras dijo...

"Mi corazón se encaja hasta dolerme".

Este texto deja en claro que hasta en la plenitud del amor correspondido hay un profundo dolor.