16 junio 2009

Neblina


Tan profundamente he vivido,
tan profundamente he muerto.
Ahora no hay limbo más lento que éste.
¿De qué lado estás?
¿A dónde habré de ir?
Apenas escucho murmullos desafinados.
No te reconozco,
no te conozco.
No sé de ti ni de mí.
Es sólo mi camino,
es sólo mi tiempo que nunca
se acaba y siempre
me parece tan tarde.
Siempre de prisa.
¿Serás mi principio?
¿Serás mi final?
¿Serás mi motivo?

1 comentarios:

Abraham Monterrosas Vigueras dijo...

Principio, final, motivo... A veces una sola persona tiene esa capacidad de multiplicación.

Aunque los tres desembocan en el mismo vacío.