
Voy a matar tu sonrisa y a hacerme un collar con tu cabello y tus grandes dientes.
Diseñaré un bolso de fiesta con la vieja piel de tu cadera y de tu espalda.
Diseñaré un bolso de fiesta con la vieja piel de tu cadera y de tu espalda.
Voy a alimentar a los perros con tus brazos, mientras me rasco la entrepierna con tu lengua.
Con tus pies enormes trazaré un camino de huellas jodidamente podridas:
de tu casa a la mía y de mi hogar hasta ella.
Reconocerá tu sangre entre mis labios;
Reconocerá tu sangre entre mis labios;
y le contaré que me amabas, y por cada día de coraje y náusea que me dieron, la haré llorar.


2 comentarios:
Definitivamente, esto es lo mejor que te he leído. No te imaginas la cantidad de escenarios mentales que tu relato produjo en mí.
"Voy a alimentar a los perros con tus brazos". Sí que es un divino rencor.
Muchas felicidades... y muchas gracias por tan poderosa narración.
Gracias, es parte de lo que me quedé sin decir cuando tuve que despedirme del ayer.
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