16 junio 2009

Divino rencor


Voy a matar tu sonrisa y a hacerme un collar con tu cabello y tus grandes dientes.
Diseñaré un bolso de fiesta con la vieja piel de tu cadera y de tu espalda.
Voy a alimentar a los perros con tus brazos, mientras me rasco la entrepierna con tu lengua.
Con tus pies enormes trazaré un camino de huellas jodidamente podridas:
de tu casa a la mía y de mi hogar hasta ella.
Reconocerá tu sangre entre mis labios;
y le contaré que me amabas, y por cada día de coraje y náusea que me dieron, la haré llorar.

2 comentarios:

Abraham Monterrosas Vigueras dijo...

Definitivamente, esto es lo mejor que te he leído. No te imaginas la cantidad de escenarios mentales que tu relato produjo en mí.

"Voy a alimentar a los perros con tus brazos". Sí que es un divino rencor.

Muchas felicidades... y muchas gracias por tan poderosa narración.

Succubus dijo...

Gracias, es parte de lo que me quedé sin decir cuando tuve que despedirme del ayer.